Lectura: 4 minutos

La masificación en las aulas

La masificación en las aulas no favorece al estudiante, pues es menos personalizada y se imparte de manera general a todos los alumnos. ¿Cuáles son los grandes problemas de la masificación en las aulas?

España es uno de los países de la Unión Europea con mayor ratio de alumnos por clase. 

Basándonos en los datos obtenidos en el año 2019, España aparecía como uno de los países con mayor ratio de estudiantes por aula

Mientras que la media de la Unión Europea se encontraba en 13,5 alumnos por clase, en España se superó con una media de 13,6 estudiantes. 

Países como Grecia o Luxemburgo consiguieron mantenerse por debajo de la media con 8,7 y 9 alumnos por clase respectivamente. 

¿Cuál es el número máximo de alumnos por aula?

Uno de los factores principales que garantizan la calidad educativa en los colegios es el número de alumnos por aula. 

Si bien es cierto que el número medio de alumnos en las clases de todos los centros educativos ha ido disminuyendo con el paso de los años, aún sigue existiendo la masificación en las aulas.

Es por eso que se considera garantizar un máximo de 25 alumnos por clase durante el período de Educación Primaria y 30 por aula de Educación Secundaria Obligatoria.

No obstante, un máximo de 25 estudiantes por aula sigue siendo un número muy elevado.

Durante el horario de clases resulta muy complicado atender a cada una de las necesidades de los 25 alumnos individualmente, por lo que la atención no puede enfocarse a cada uno de ellos, sino que termina generalizándose.

Consecuencias de la masificación en colegios

Contar con un alto número de alumnos en las aulas conlleva grandes problemas en el desarrollo de la educación, pues los estudiantes terminan convirtiéndose en meros números. 

La atención personalizada

El hecho de que no se pueda atender a cada estudiante individualmente, dificulta la detección y trabajo sobre las necesidades de los alumnos.

Si los profesores no pueden conocer las carencias de su grupo, entonces estos alumnos no podrán trabajar y mejorar aquellos aspectos que más necesitan. 

Poder trabajar personalmente con los estudiantes es esencial en su desarrollo educativo, pues facilitará y enriquecerá el proceso.

Como consecuencia de la falta de personalización, surge la falta de ayuda y apoyo específico. 

Algunos estudiantes en ocasiones suelen “quedarse atrás” mientras que el resto de sus compañeros avanzan.

Y de la misma manera, aquellos estudiantes que sobresalen también se ven perjudicados si necesitan un ritmo mayor.

Esto es un problema con el que muchos alumnos cargan durante su desarrollo académico que, a la larga, suele derivar en falta de conocimientos básicos y posterior dificultad para llevar a cabo ciertas asignaturas. 

Por ejemplo, si un estudiante no ha recibido la atención necesaria en la asignatura de Matemáticas y tiene dificultad para desenvolverse en este ámbito, llegará un momento en el que no pueda desarrollar la asignatura debido a una mala base no trabajada. 

Por el contrario, si este mismo alumno hubiera atendido a unas clases más reducidas y personalizadas, donde el profesor tuviera la oportunidad de centrar su atención en este de manera individual, sus calificaciones no serían las mismas. 

Técnicas de estudio

Muy de la mano de la personalización, la masificación en las aulas también dificulta el trabajo sobre las técnicas de estudio. 

Cada alumno es diferente, y por lo tanto debería contar con su técnica de estudio propia adaptada a sus necesidades y posibilidades.

En aquellas aulas con un número elevado de alumnos, por lo general, todos los estudiantes siguen la misma técnica de estudio, que no tiene por qué funcionar a todos los alumnos de la misma manera.

Al igual que es necesario conocer a los alumnos individualmente, también lo es realizar un seguimiento habitual durante el proceso de educación.

De esta forma, las técnicas de estudio se actualizan y adaptan con el paso del tiempo de acuerdo al desarrollo del estudiante

La falta de atención a necesidades educativas especiales

Son varias las ocasiones en las que no solo es imposible atender a las necesidades especiales sino que estas ni siquiera pueden ser detectadas. 

Una de las razones por las que resulta complicado detectar y trabajar sobre estas necesidades especiales es la falta de participación en las aulas.

Los estudiantes no suelen tener la oportunidad de participar en las lecciones, y en ocasiones ni siquiera se promueve, por lo que resulta complicado localizar estas necesidades especiales entre los alumnos.

Cuando hay tantos estudiantes en una misma clase, los profesores suelen centrar su atención en la explicación de la lección, dejando de lado el desarrollo educativo de los propios alumnos.

En clases donde encontramos por lo menos 20 estudiantes, resulta muy complicado trabajar las dificultades individuales de cada alumno. 

Por ejemplo, un estudiante con un Trastorno por Déficit de Atención (TDA) no puede recibir la atención y el apoyo que necesita para sacar adelante sus estudios.

La desmotivación

Todo esto desemboca en una falta de motivación por parte de los alumnos que también impide el correcto desarrollo educativo

Muchas veces los alumnos pueden llegar a sentir que no son suficientes y que el problema lo tienen ellos, cuando la cuestión suele radicar sobre la educación masificada a la que se enfrentan. 

La desmotivación también puede ser causada por el llamado “Efecto Pigmalión”, donde el alumno termina actuando de acuerdo a la opinión que el profesor tiene sobre él. 

Si el profesor no atiende al estudiante y este no consigue buenos resultados, el alumno dejará de esforzarse porque siente que no puede lograrlo.

«Una persona usualmente se convierte en aquello que él cree que es. Si yo sigo diciéndome a mí mismo que no puedo hacer algo, es posible que yo termine siendo incapaz de hacerlo. Por el contrario si yo tengo la creencia que sí puedo hacerlo, con seguridad yo adquiriré la capacidad de realizarlo aunque no la haya tenido al principio».

(Gandhi)

Este problema no existiría si los profesores pudieran centrarse en cada uno de sus alumnos individualmente, haciéndoles partícipes de su educación y motivándolos a través del apoyo personalizado en las aulas

En Virtus, the Sixth Form College of Madrid prestamos especial atención a la personalización en las clases. 

Esta individualización es posible gracias al reducido número de estudiantes que juntamos por aula, lo cual permite que tanto profesores como el resto del equipo educativo conozca a todos y cada uno de los alumnos.

Mediante tutorías personalizadas, aprendizaje basado en proyectos, la aplicación de la enseñanza invertida y técnicas de estudio individualizadas, en nuestro colegio británico logramos que nuestros alumnos sean el centro de la educación. 

Para concertar una visita contacte con el equipo de admisión:

¡No te pierdas nada!

Suscríbete a nuestra newsletter