Lectura: 4 minutos

¿Qué buscan las universidades en los estudiantes?

Algunas universidades suelen conformarse con unos requisitos mínimos para hacer la labor de comparación entre estudiantes a la hora de otorgar plazas. El principal suele ser la nota final de bachillerato y/o pruebas de acceso a la universidad.

No ha sido hasta hace unos años que se ha empezado a dar algo más de importancia a otros factores complementarios en el proceso de admisión a las universidades. Aspectos como las inquietudes de los estudiantes, sus pasiones, la involucración en proyectos, su afán por emprender o sus habilidades y competencias están empezando a ser cada vez más importantes a la hora de obtener plaza en una universidad.

Países como Reino Unido o Estados Unidos siempre han sabido ir por delante del resto en cuanto a la implementación de estos innovadores requisitos. Reino Unido pide un Personal Statement (Carta de Motivación) y Reference (Referencia) para acompañar a la solicitud a la universidad deseada. En el Personal Statement el alumno debe demostrar por qué merece obtener su plaza universitaria y, entre otros aspectos, proporcionar ejemplos tangibles que demuestren su pasión por la carrera y describir las habilidades y competencias que haya desarrollado a lo largo de su vida (liderazgo, trabajo colaborativo etc), más allá de ser bueno académicamente. En Estados Unidos, el proceso de solicitud universitaria es parecido al que se lleva a cabo en las universidades inglesas aunque es algo más extenso, ya que los estudiantes deben escribir varias cartas de motivación.

España, por el contrario, ha ido muy por detrás en cuanto a los requisitos exigidos para entrar a las universidades, pues siguen estando muy centrados en aspectos académicos. Por un lado, las universidades públicas suelen enfocarse solo en las notas de la prueba de acceso a la universidad junto con la nota media obtenida entre 1º y 2º de Bachillerato. Por otro lado, las universidades privadas españolas suelen tener en cuenta otros factores también, pero aún de manera muy superficial.

El cambio en el proceso de admisión a la universidad

Es innegable que, durante los últimos años, hemos observado un incremento de competitividad entre candidatos debido a:
    1. El aumento de inversión en formación por parte de las familias, capacitando a sus hijos con una formación más transversal.
    2. La incursión de las nuevas tecnologías y la digitalización que pone al alcance de cualquiera la formación a título personal (en plataformas como Youtube, Khan Academy etc).
    3. Las nuevas metodologías de aprendizaje que ponen al alumno como protagonista de su propio aprendizaje, implicándole activamente en el proceso.
    4. La conexión que las universidades y colegios están poco a poco haciendo con las competencias y habilidades necesarias para el mundo laboral.

El aumento en la competitividad viene acompañado de un cambio de tendencia en el proceso de admisión a la universidad: observamos que las universidades están comenzando a demandar las llamadas “Competencias y Habilidades del Siglo XXI” además de exigir que el alumno demuestre entusiasmo y curiosidad intelectual por la carrera que quiere desarrollar. Esta nueva tendencia ya se aprecia en algunas universidades españolas (como IE University) y la mayoría de las universidades Británicas, Holandesas y Americanas, entre otras. En IE University, por ejemplo, los alumnos que quieran solicitar plaza deberán adjuntar, además de los resultados de las pruebas de admisión y expediente académico, su Curriculum Vitae, donde deben incluir su experiencia laboral y actividades extracurriculares en las que hayan participado. Adicionalmente, se recomienda incluir un portfolio con los trabajos realizados y diplomas o premios recibidos que reflejen sus logros e intereses.

Un buen expediente académico empieza a ser insuficiente para conseguir plaza en la universidad. Los estudiantes deben ir un paso más allá y demostrar, mediante experiencias tangibles, sus habilidades y competencias, su involucración en proyectos, su afán por emprender o sus pasiones.

Un buen expediente académico empieza a ser insuficiente para conseguir plaza en la universidad. Los estudiantes deben ir un paso más allá y demostrar, mediante experiencias tangibles, sus habilidades y competencias, su involucración en proyectos, su afán por emprender o sus pasiones.

¿Competencias y habilidades del siglo XXI?

Las competencias y habilidades del Siglo XXI son “aquellas necesarias para que los jóvenes sean trabajadores efectivos y ciudadanos de la sociedad del conocimiento del siglo XXI” (Ananiadou, K. y Claro, M., 2010). Estas habilidades y competencias pueden dividirse en tres grupos:

•Habilidades de aprendizaje e innovación

•Competencias en materia de información, medios de comunicación y tecnología

•Habilidades vitales y profesionales

La Brecha entre colegios, universidades y el mundo laboral

El mundo laboral es el que, actualmente, está demandando un perfil concreto de trabajador, con competencias y habilidades del Siglo XXI. Pero el problema se encuentra en el sector de la educación, que, a pesar de estar sufriendo una transformación vertiginosa durante estos últimos años, es un espacio donde los cambios normalmente tardan en asentarse e incorporarse. Por eso, existe una brecha generalizada entre lo que el mundo laboral demanda de la universidad y, a su vez, lo que la universidad demanda del colegio

El problema principal radica en el enfoque tradicional de las escuelas, las cuales suelen seguir un modelo de memorización y mecanización. Este modelo suele ofrecer conocimientos técnicos y teóricos sobre las asignaturas que se imparten, pero tienden a olvidarse del desarrollo de las competencias y habilidades del Siglo XXI

Como cualquier cambio, la transformación debe llevarse a cabo desde abajo hacia arriba. Los colegios deben ser los encargados de impulsar las habilidades del Siglo XXI en sus aulas, apoyándose a su vez en metodologías educativas que fomenten el aprendizaje significativo. Basándonos en el teórico estadounidense David Ausubel, el aprendizaje significativo es “el conocimiento verdadero que solo puede nacer cuando los nuevos contenidos tienen un significado a la luz de los conocimientos que ya se tienen”. Esto quiere decir que el aprendizaje nuevo debe estar conectado con aquellos conocimientos o aprendizajes anteriores, de modo que encajan creando un nuevo significado.

Colegios que comienzan a hacer “el cambio”

Ya podemos encontrar colegios que destacan por haber empezado pronto a trabajar en este cambio realizando una buena labor. En España, por ejemplo, podemos hablar sobre El Colegio San Francisco de Paula (Sevilla) o Colegios El Valle (Madrid) como centros educativos que fomentan las competencias y habilidades del Siglo XXI. Estos colegios ofrecen una atención más personalizada a los alumnos a través de su “equipo de Individualización” dotándolos de una formación integral. Además, prestan especial atención al desarrollo de aquellas capacidades que serán útiles para responder a problemas que los estudiantes puedan encontrarse a lo largo de su vida. Por eso, animan a sus alumnos a ser activos en el proceso de aprendizaje mediante la investigación y el uso de laboratorios, por ejemplo.

En Reino Unido, por ejemplo, se encuentran los colegios Park School y Brockwood Park, donde se fomenta la educación más allá de lo tradicional, trabajando aspectos como la creatividad o la responsabilidad mediante Arts Programmes donde trabajan el arte, la música y la interpretación. En Amsterdam, aunque también creció hacia Bélgica y Sudamérica, reside Steve Jobs School, donde se apuesta por la enseñanza personalizada a través de tecnología que permite a los estudiantes no solo aprender sino también a ser responsables de sus actos. Otro grupo de colegios capaz de implementar las competencias y habilidades del siglo XXI en sus aulas es el de Big Picture Learning, donde a través de la iniciativa ImBlaze intentan romper con la brecha entre la educación y el mundo laboral.

El camino a seguir en los colegios

Los colegios necesitan ciertos recursos para poder implementar las competencias y habilidades del Siglo XXI en sus aulas:

Profesores de alta calidad y formados en las nuevas metodologías y habilidades digitales.

•Inversión en formación y en nuevas tecnologías.

•Espacios rediseñados para generar un ecosistema en el colegio que sea apropiado para ejecutar las nuevas formas de aprendizaje en clase.

Echando la vista atrás, nos damos cuenta de que se ha avanzado mucho desde el concepto de educación tradicional. No obstante, queda mucho trabajo por hacer y, como con cualquier cambio educativo, el proceso de transformación será lento. Los centros educativos deben ser los encargados de impulsar los cambios y atreverse a innovar. Desde Virtus, the Sixth Form College of Madrid seguiremos apostando por todo aquello que beneficia a los estudiantes, poniendo el aprendizaje a la altura de lo que demanda el mundo laboral de hoy y del mañana. Y es que cuando se trata de la educación, nosotros lo tenemos claro:

EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN ES EL FUTURO DE TODOS

Descubre Virtus, the Sixth Form College of Madrid.

¡No te pierdas nada!

Suscríbete a nuestra newsletter